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jueves, 3 de octubre de 2024

Hola, soy V y soy ansiosa

 Nota previa: dejé esta entrada en borrador y no estaba segura de publicar, en orden cronológico va después del post de regreso, luego sentí  pánico porque al agregar los versos finales le di cerrar y pensé se había perdido completamente, por eso decido ahora subirla de una vez, jajajaja. Releo y esto también es de ansiosa 


Así es como yo imaginaba mi presentación cada vez que salía de mi burbuja de seguridad y tenía que enfrentarme a otros seres humanos, porque en ese espacio impenetrable que era mi cara de culo o mi actitud de no me importa se extendía el pozo de mi seguridad a no tener que explicar la ansiedad que me generaban las situaciones nuevas, las experiencias fuera de la zona de control y sobre todo mi, ya no miedo sino pánico a conectar emocionalmente con alguien y luego darle la carga de tener que aguantarse las crisis, las depresiones las lágrimas y pesimismos que rodean esos momentos en que ni yo misma me entiendo. 

Tener una frase de échale ganas, todo está en tu mente o por qué no buscas ayuda profesional es una patada en los huevos a la que quieres responder con un sarcasmo, sin embargo uno termina sonriendo y diciendo sí, gracias.

Hola soy V; la niña mimada que lloraba fuera de la puerta del preescolar y en la primaria, la adolescente encerrada en su mundo y castigada por cuestionar, la joven con la nariz metida en un libro y la curiosidad en el universo, la madre soltera que multiplicó los roles y falló en todas las expectativas sociales. La adulta en un hospital con el psiquiatra prescribiendo controlados y visitas semanales. 

Luego un montón de búsquedas de terapias alternativas... De intentos por volver los días un poco más normales. Ahora ya hay tanta información de los trastornos de la personalidad, pasas de ser la rara a ser una más de muchas que se sienten igual, es decir que del desconocimiento a la normalización, hay chingos de pensamientos sucediéndose en mi cabeza como posibles acontecimientos fatalistas de aspectos que van de lo más superficial y banal a trascendentales decisiones de vida o muerte. 

Recuperé este blog y mi pregunta fue ¿Que hago con esto? Aquí estoy, escribiendo desde la otra parte de la poeta. Desde mi absurda, ordinaria y perfecta humanidad. 

Los poemas son públicos 

El poeta,  privado

Sólo quién entra al mundo del poeta puede vivir en el poema

Inmortal uno, efímero el otro

En el olvido, viviendo entre las líneas de los versos


Volvemos a los días y las peripecias mal contadas, total, ya somos adultos...




¿A dónde vamos cuando parece que no hay a dónde ir?

Salir de la cama ya es bastante... Ok, esto va mejorando. Un nuevo plan de acción... Pasan días y la pijama ya no es el atuendo 24/7. Otros dan ganas de tomar el sol, de bañarse... 

Salir de la puerta  está bien, a veces a alguna diligencia rápida y volver a la seguridad de la habitación a media luz, con mis inciensos, velas, fotos, libros, con la música a nivel del mar...

Pasan los días... Un pie tras otro sobre el pavimento del camellón de la avenida principal, respirar me cuesta pero ahí voy, con el crío por delante diciendo dale a tu ritmo, me distraigo con los perros y sus correas, en las bolsas de heces que los dueños cargan en la otra mano, pienso en las mascotas privilegiadas dentro de sus casas, en otra vida quiero ser un perro Fifi...me falta el aire, reviso los latidos... Por Dios, Vero! Si vas casi caminando...23 años fumando me dicen que estoy a punto de la asfixia...

Esto nunca es lineal, nada lo es. Otros, ya los menos, son de vuelta a la oscuridad y el silencio, a los cinco minutos más que se vuelven horas, a las lágrimas, el dolor físico y el que se clava en el centro....

Diría mi abuela, el horno no está para bollos, un pantalón deportivo, la playera negra, tenis... Eso no es pijama, se parece y la piel lo acepta. 

Soy de esas mujeres que pocas veces se fija en las marcas de la ropa y accesorios, dije pocas veces. Mi debilidad son las botas, desde que tengo memoria de elección en calzado las preferí, pienso que todos tenemos elementos cargados de sentidos propios...a mí me siguieron vagancia, ¿a dónde vamos? me preguntan los pies. Algunas mujeres saben correr con tacones como la protagonista de Jurassic world, miraba la pantalla en el cine preguntándome cómo demonios podía ser más hábil que un montón de dinosaurios ¡En tacones! En botas como Mila Jovovich¡Siempre!

A mis 17 años Javier llegaba a la librería y desde la entrada gritaba, hace como diez centímetros que no te veía, decía qu me mantenían de pie, yo era super delgada. Me molestaba cada que llegaba con un nuevo modelo en colores, formas y tacones raros. Yo amaba andar por la vida desapercibida mientras mis pies extravagantes con sus zapatos preguntaban ¿A dónde vamos? 

Después de un día normal, decidimos (¿Qué nombre utilizaré para nombrarlo? Por ahora digamos Pepe) salir al cine. Ponte tus botas, dijo. Y quizá notó mi mirada. Anda como quieras, agregó. Yo sabía que él jamás iría al centro comercial en tenis, y yo tan desaliñada siempre. Pero jamás dictaría mi mode de andar por la vida. Yo amaba sentirme libre a su lado. Mi sonrisa delataba esa sensación de complicidad con mis pies. En la habitación mientras me calzaba un recuerdo me molestó: Por favor, amarra bien esos ojales que tanto ruido hacen cuando caminas, todo el mundo está mirando, ¿no tenías nada mejor que ponerte? Bueno, ya ni modos, vamos tarde. ¿Otra vez ese ruido de tus botas? No te pongas eso te ves muy...ya sabes. Te están mirando... No hagas ruido... amarré las agujetas hasta el último broche metálico. Mientas caminaba pregunté a Pepe si no le molestaba el ruido y di una explicación balbuceante entre disculpa y vergüenza, dijo no, las mías también hacen ese sonido. 

Estoy en la habitación después de una charla breve y necesaria, me visitaron las luciérnagas y lloré en la ducha, lloré por mis abuelos, por mi padre, por mi hijo, por Pepe; por mis hombres invisibles. En la habitación con la piel húmeda elijo el atuendo de hoy.

No tengo a donde ir, Pepe dejó una moneda en la camilla de masajes sin darse cuenta, no sé si fue en los estiramientos del yoga o los besos, pienso en los peajes del Inframundo, en un montón de coincidencias en diversas culturas sobre el pago con monedas para cruzar al otro lado. Escogí el Suite Jump Amarillo y las botas café, a propósito he dejado no uno sino los tres broches que tintinean mientras mis pies preguntan ¿A dónde? Miro la moneda de una denominación baja  en la palma de mi mano y susurro: a vivir lejos del pasado.





sábado, 28 de septiembre de 2024

Espirales

Hay lugares, personas, momentos en los que quisieras quedarte a vivir por siempre, esos que te llenan de paz, de calma, que son la pausa necesaria para sanar, para descansar y volver al centro de uno mismo. Si te quedas ahí se van secando, se agotan, se desvanecen, son transitorios, te enseñan a seguir, a tener memoria y alas también. La mente no lo entiende, el corazón lo sabe. Por eso sentimos que duele. Queríamos quedarnos, el viento empuja, el camino se abre. Un abrazo, una última mirada, un instante antes del primer paso para continuar el camino, sonreímos a penas y los ojos se llenan de agua. 

El tiempo es una espiral y quizá volvamos a pasar por aquí, los mismos y distintos, con otra piel, otra historia, otros nombres. La mente no lo sabrá pero el corazón siempre.

lunes, 22 de julio de 2024

Reloaded

¿Cómo se mide la vida? ¿En años? ¿En éxito y fracasos? ¿En libros leídos, poemas escritos, cuadros pintados, canciones compuestas, danzas y movimiento? ¿En semillas germinadas? ¿En el número de perros y gatos rescatados? ¿En descendientes? ¿En buenas y malas obras? 

Cada uno podría elegir el parámetro que mejor le acomode, yo sigo preguntándome qué hago acá. Y mientras encuentro la respuesta hago un poco de todo. Luego hago otra cosa y se van los días, los años y vuelvo a las palabras. 

Son como un ancla para mantener estático el barco, hacer una parada, traer provisiones, entregar un encargo, visitar a los amigos, besar a una chica linda en el puerto y luego volver a fluir.

Cuánto tiempo, no lo sea, por ahora  les dejaré unos versosbghhw gg...



Fui a buscarlos pero no los encontré (me refiero a los versos), en un espacio entre el día que escribí la primera parte del texto y está noche sentada junto a mi pequeño jardín (mejor dicho, convertida en parte del cúmulo de macetas en la azotea) me sigo buscando.

Reconsiderando chingos de ideas que a veces uno hace propias, como decir que me encanta la dualidad hasta que de verás entiendes que la línea entre esos dos extremos es lo increíblemente hermoso y aterrador.

Estoy valiendo v y al mismo tiempo culminando proyectos, celebrando logros y sintiendo banalidades de sobrevivencia respirando en la nuca como esos molestos individuos que traspasan el espacio personal en la fila de cualquier trámite burocrático.

Desilusionada de expectativas que desde el inicio no debía esperar... Así somos los humanos promedio, los ansiosos como yo vamos más allá y decepcionamos a aquellos que esperan nada de nosotros, pero no todos y debería cambiar la redacción a primera persona del singular. Los que me conocen un poco más saben que soy un plural en presente continuo, es decir, el colmo de mi contraparte poética y recuerdo que lo que me trajo acá son dos cosas:

Encontrar los versos y quizá, cerca de ahí esté también la otra parte, porque más allá del sentido ontológica del ser me pregunto si hay un fin práctico o por lo menos funcional...los versos tampoco responden a esta hipótesis apriori.

I'm back y no, hace una luna espléndida, las Mary Juanas de mi jardín se mezclan con la lavanda y las menta, ya voy distinguiendo entre cilantro y perejil pero las plagas me parecen todas iguales...

Le dije a Ingrid que enviara muchas fotos de las vacaciones de Veracruz, le diré que también tome una foto de la luna está noche.


miércoles, 4 de abril de 2018

La primera vez



Quién de nosotras no recuerda la primera vez que tuvo sexo. Idealizamos el momento, es más, guardamos recuerdos alterados y contamos versiones aderezadas de una que otra mentira, pero ya sea que la experiencia fuera como la esperábamos o no todas recordamos a ese primer hombre, niño o un poco de ambos en un lugar especial del corazón.

Cada historia guarda algo de extraordinario,La mayoría me dirá que fue el primer amor. 

Les contaré un poco de verdad y un poco de ficción sobre mi primera vez.

Tenía 19 años, desde los 17 trabajé un una plaza comercial, conocí a un hombre mayor, un tipo encantadoramente inteligente, así me lo parecía porque su nivel de universitario humanista despertó mi mente y mi piel. 

En ese momento no sabía lo que quería para mi futuro, estudiaba comercio y amaba escribir y leer, Las charlas se hacían eternas junto a él y me emocionaba escuchándolo hablar de Heidegger y Pessoa, de Sábato o Gadamer. Gracias a él conocí a Cortázar y amé la literatura hispanoamericana.

A la par de mi insaciable necesidad de conocer el mundo mi vida transcurría con los amigos de mi edad, particularmente con un chico dos años menor que yo con el que podía hablar de todo lo que no hablaba en mi mundo adulto, que se convirtió en el mejor amigo y confidente, además de ser el chico más lindo de la cuadra, delgado y de tez clara, ojos verdes y cabello ondulado, un alma tierna como su apariencia.

Enamorada de Arturo y complice de Ernesto mi corazón demasiado ingenuo latía feliz. Hay situaciones comunes en el tema de amor y el deseo. Sugerencias que cada cual interpreta a su conveniencia. Los acercamiento y coqueteos con Ernesto, que seguramente me veía como una pequeña energía apunto de hacer big bang e irradiar su propio universo, y mi mentira inocente para aparentar una chiquilla de mundo, terminó en una grata coincidencia, para él las mujeres vírgenes implicaban un pequeño inconveniente que prefería omitir y yo coincidía que en efecto, el sexo era mejor cuando las partes involucradas tenían experiencia.

Así que, o aceptaba que yo era virgen y me arriesgaba o le pedía a mi mejor amigo que me ayudara con ese pequeño detalle. Y tomé una buena decisión, dijo sí y se me trató con el cuidado y caballerosidad que a su corta edad tenía, mentiré sobre el lugar, pero fue una noche de invierno con el cielo estrellado, lo planeamos, llevamos lo necesario incluyendo los preservativos, me puse ropa interior linda y entre risas nerviosas, ansiedad y complicidad, guardé su nombre como mi primera vez.

Fue un pequeño dolor soportable, fue una sensación de electricidad recorriendo mi vientre hasta mi cerebro, fue una leve sacudida y después el llanto, sí, soy de las que lloran a veces porque sí,porque el universo se abre y ves que no todo debe ser como dijeron los demás, porque no fue horrible, no fue lindo, sólo ocurrió el deseo entre dos cuerpos menudos de adolescentes descubriendo que la amistad es mejor que el amor, y sí, lo amé por siempre. Después nuestros caminos se separaron, fui amante de Arturo un par de años y me rompí el corazón, lo volví a pegar y encontré otra vez el amor con el padre de mi hijo.

Qué pasó con Ernesto después de esa noche, sólo fue esa noche, una más en casa de sus padres y un tercer intento inconcluso porque nos sorprendieron (les contaré ese incidente otro día, cuando sus padres llegaron estaba en una situación embarazosa, fueron bastante tolerantes y en ese entonces yo usaba el cabello muy corto por lo que al abrazarme y ocultar mi rostro en su pecho, sus padres pensaron que ¡estaba con un hombre! creo que el susto fue menor cuando descubrieron que no), sólo fue esa noche hasta que después de casi 20 años lo ves aparecer una tarde con la misma cara de niño pintada por un bigote y barba y con el placer de saber que tu mejor amigo lo será por siempre.

Qué pasó con Arturo, también les diré en otra ocasión cómo fue esa primera cita con él.

Y tú ¿aún recuerdas a esa persona especial?
Apuesto a que tienes una sonrisa cómplice ahora mismo
A veces es lindo recordar ¿o no?





lunes, 19 de marzo de 2018

19 DE MARZO 
TELÉFONO DESCOMPUESTO

Día de asueto y nada más agradable que levantarse tarde. Y pude haberme quedado en cama hasta medio día pero el albañil que trabaja en la construcción de mi nuevo departamento  no tiene días festivos, hay que ganarse el pan a diario y decidió aprovechar y llegar temprano a martillar y pegar azulejos.
Jackie, mi perrita coquer ya me esperaba sentada al pie de la cama para su paseo matutino y mi hijo también tenía esa mirada de ya es hora, aliméntame, así que que era buen momento de iniciar con toda la actitud.

Correa, llaves, dinero, celular...todo listo. Dos escalones abajo suena el teléfono, era Tommy. 
--!Qué onda, we? ¿Cómo amaneciste?
--Mal. ¿Cómo estás tú?
--Sí andas de genio concédeme un deseo...

Fue todo lo que escuché. Al dar la vuelta hacía el pasillo del corredor de salida, Jackie da un tirón fuerte y mi mano suelta el celular que cae en cámara lenta, para amortiguar el inevitable golpe, que para mi mala suerte tendría mayor impacto ya que el día anterior, mi celular y yo habías tenido problemas personales y terminó reiniciado de fábrica y sin funda protectora (prometo contar esa historia y de cómo ahora tengo dos memorias micro SD de 16 GB con cuatro mil archivos cuadruplicados), para minimizar el golpe y con mis pésimos reflejos, estiré mi pie y el impacto fue un auténtico toque de balón frente a la portería, si fuera un partido de final y todas las miradas estuvieran puestas en el jugar estrella, osea yo, con la última jugada para la victoria y obvio, no fuera del Cruz Azul (chiste local,en sus regiones seguro hay un equipo equivalente al que aman pero siempre pierde) habría sido genial, pero no. Estaba frente a una puerta que sirve de entrada a la bodega de la papelera con la que compartimos el edifico, mi departamento está en el segundo piso.
 Justo vi deslizarse a mi pequeño aparato por debajo de la ranura entre la puerta y el piso... 
Seguramente Tommy seguía hablando, Te sacaré de ahí Tommy, lo prometo

--Axel, baja y trae el jalador!!

Día d asueto y la papalera estaba cerrada, no podía esperar hasta mañana para pedir que abrieran y me regresaran mi balón.

Fácil ¿no? metemos el jalador por la ventana que no tiene vidrio y lo deslizamos de vuelta, ¡Oh! pero el nivel del suelo de la bodega es quizá cinco centímetros menor al de la puerta

Dentro de mi mala suerte, a veces tengo destellos de piedad de ese ser misterioso, sea karma, dios, vida o lo que sea que sea y el desgaste natural del tiempo o por alguna otra razón, existe un pequeño hueco por donde mi mano no cabía ni la de mi hijo, pero sí la de mi sobrino San, el más peque de la familia y lo suficientemente listo e intrépido para ser el héroe de la mañana

No pudo. 

Ni modos tuve que arriesgar la mano de mi hijo y meterla a costa de que quedara atorada.

¿Se podía poner peor? ¡Na! mis anécdotas siempre terminan bien.

Saldo: La mano de Ax un poco empolvada al igual que su ropa, la pantalla del protector de cristal del teléfono rota levemente y la parte trasera algo raspada, un grito de mi hermana diciendo Ahora ¿qué te pasó? Y mi infinita conciencia de que hay cosas que sólo a mi me pasan.

Queda aún tiempo para tirarse en la cama y esperar que nada más suceda...

Lindos días de asueto.


¿Porqué no? Fue la pregunta ontológica después de cortar la llamada en mi nuevo celular. 

Soy tan normal como millones de mujeres en el planeta, con los mismos acontecimientos diarios que a nadie le importan pero a todos nos suceden, de eso se trata vivir ¿no?.

Tommy lo sugirió a manera de chiste: "We, porqué no lo escribes". Así que no lo pensé demasiado, en realidad no me gusta pensar las cosas pero a veces le doy vuelta a una idea o una decisión mucho más de lo que debería y cuando me doy cuenta la situación requería una acción inmediata y hay que pensar de nueva cuenta y en contra parte soy impulsiva emocionalmente, de esas que no saben ocultar en el rostro agrado, felicidad o molestia, que meten en problemas o delatan cuando menos lo quieres. 

Y cómo titular a esta especie de diario- columna-anecdotario. Siempre me consideré una mujer moderna, sin prejuicios y dispuesta a aprender, independiente y fuerte, o eso creía hasta que pasas los treinta y la familia, sociedad y estándares te van cuestionando. Entonces te paras un momento para revalorar tus principios, tus metas y tu lugar en el universo. 

Justamente durante la tercera década de mi vida todo cambio. Y me doy cuenta que ya soy señora para los chicos y no tan chicos y que estoy educada a la manera de la una generación que cada vez es más obsoleta.

Chin! Y ahora? Adaptarse o extinguirse. 

Y así iniciamos Las peripecias de una mujer moderna educada a la antigua, obviamente no pretendo más que un ejercicio lúdico que me permita reír o llorar de mis propias vivencias un tanto ficcionadas para no balconear a nadie y a veces exageradas por mi natural adicción al drama. 

Si te queda el saco pues póntelo. Si te cayó la pedrada aviéntala a otro y deja tu comentario. Lindo inicio de semana.