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miércoles, 4 de abril de 2018

La primera vez



Quién de nosotras no recuerda la primera vez que tuvo sexo. Idealizamos el momento, es más, guardamos recuerdos alterados y contamos versiones aderezadas de una que otra mentira, pero ya sea que la experiencia fuera como la esperábamos o no todas recordamos a ese primer hombre, niño o un poco de ambos en un lugar especial del corazón.

Cada historia guarda algo de extraordinario,La mayoría me dirá que fue el primer amor. 

Les contaré un poco de verdad y un poco de ficción sobre mi primera vez.

Tenía 19 años, desde los 17 trabajé un una plaza comercial, conocí a un hombre mayor, un tipo encantadoramente inteligente, así me lo parecía porque su nivel de universitario humanista despertó mi mente y mi piel. 

En ese momento no sabía lo que quería para mi futuro, estudiaba comercio y amaba escribir y leer, Las charlas se hacían eternas junto a él y me emocionaba escuchándolo hablar de Heidegger y Pessoa, de Sábato o Gadamer. Gracias a él conocí a Cortázar y amé la literatura hispanoamericana.

A la par de mi insaciable necesidad de conocer el mundo mi vida transcurría con los amigos de mi edad, particularmente con un chico dos años menor que yo con el que podía hablar de todo lo que no hablaba en mi mundo adulto, que se convirtió en el mejor amigo y confidente, además de ser el chico más lindo de la cuadra, delgado y de tez clara, ojos verdes y cabello ondulado, un alma tierna como su apariencia.

Enamorada de Arturo y complice de Ernesto mi corazón demasiado ingenuo latía feliz. Hay situaciones comunes en el tema de amor y el deseo. Sugerencias que cada cual interpreta a su conveniencia. Los acercamiento y coqueteos con Ernesto, que seguramente me veía como una pequeña energía apunto de hacer big bang e irradiar su propio universo, y mi mentira inocente para aparentar una chiquilla de mundo, terminó en una grata coincidencia, para él las mujeres vírgenes implicaban un pequeño inconveniente que prefería omitir y yo coincidía que en efecto, el sexo era mejor cuando las partes involucradas tenían experiencia.

Así que, o aceptaba que yo era virgen y me arriesgaba o le pedía a mi mejor amigo que me ayudara con ese pequeño detalle. Y tomé una buena decisión, dijo sí y se me trató con el cuidado y caballerosidad que a su corta edad tenía, mentiré sobre el lugar, pero fue una noche de invierno con el cielo estrellado, lo planeamos, llevamos lo necesario incluyendo los preservativos, me puse ropa interior linda y entre risas nerviosas, ansiedad y complicidad, guardé su nombre como mi primera vez.

Fue un pequeño dolor soportable, fue una sensación de electricidad recorriendo mi vientre hasta mi cerebro, fue una leve sacudida y después el llanto, sí, soy de las que lloran a veces porque sí,porque el universo se abre y ves que no todo debe ser como dijeron los demás, porque no fue horrible, no fue lindo, sólo ocurrió el deseo entre dos cuerpos menudos de adolescentes descubriendo que la amistad es mejor que el amor, y sí, lo amé por siempre. Después nuestros caminos se separaron, fui amante de Arturo un par de años y me rompí el corazón, lo volví a pegar y encontré otra vez el amor con el padre de mi hijo.

Qué pasó con Ernesto después de esa noche, sólo fue esa noche, una más en casa de sus padres y un tercer intento inconcluso porque nos sorprendieron (les contaré ese incidente otro día, cuando sus padres llegaron estaba en una situación embarazosa, fueron bastante tolerantes y en ese entonces yo usaba el cabello muy corto por lo que al abrazarme y ocultar mi rostro en su pecho, sus padres pensaron que ¡estaba con un hombre! creo que el susto fue menor cuando descubrieron que no), sólo fue esa noche hasta que después de casi 20 años lo ves aparecer una tarde con la misma cara de niño pintada por un bigote y barba y con el placer de saber que tu mejor amigo lo será por siempre.

Qué pasó con Arturo, también les diré en otra ocasión cómo fue esa primera cita con él.

Y tú ¿aún recuerdas a esa persona especial?
Apuesto a que tienes una sonrisa cómplice ahora mismo
A veces es lindo recordar ¿o no?





lunes, 19 de marzo de 2018

19 DE MARZO 
TELÉFONO DESCOMPUESTO

Día de asueto y nada más agradable que levantarse tarde. Y pude haberme quedado en cama hasta medio día pero el albañil que trabaja en la construcción de mi nuevo departamento  no tiene días festivos, hay que ganarse el pan a diario y decidió aprovechar y llegar temprano a martillar y pegar azulejos.
Jackie, mi perrita coquer ya me esperaba sentada al pie de la cama para su paseo matutino y mi hijo también tenía esa mirada de ya es hora, aliméntame, así que que era buen momento de iniciar con toda la actitud.

Correa, llaves, dinero, celular...todo listo. Dos escalones abajo suena el teléfono, era Tommy. 
--!Qué onda, we? ¿Cómo amaneciste?
--Mal. ¿Cómo estás tú?
--Sí andas de genio concédeme un deseo...

Fue todo lo que escuché. Al dar la vuelta hacía el pasillo del corredor de salida, Jackie da un tirón fuerte y mi mano suelta el celular que cae en cámara lenta, para amortiguar el inevitable golpe, que para mi mala suerte tendría mayor impacto ya que el día anterior, mi celular y yo habías tenido problemas personales y terminó reiniciado de fábrica y sin funda protectora (prometo contar esa historia y de cómo ahora tengo dos memorias micro SD de 16 GB con cuatro mil archivos cuadruplicados), para minimizar el golpe y con mis pésimos reflejos, estiré mi pie y el impacto fue un auténtico toque de balón frente a la portería, si fuera un partido de final y todas las miradas estuvieran puestas en el jugar estrella, osea yo, con la última jugada para la victoria y obvio, no fuera del Cruz Azul (chiste local,en sus regiones seguro hay un equipo equivalente al que aman pero siempre pierde) habría sido genial, pero no. Estaba frente a una puerta que sirve de entrada a la bodega de la papelera con la que compartimos el edifico, mi departamento está en el segundo piso.
 Justo vi deslizarse a mi pequeño aparato por debajo de la ranura entre la puerta y el piso... 
Seguramente Tommy seguía hablando, Te sacaré de ahí Tommy, lo prometo

--Axel, baja y trae el jalador!!

Día d asueto y la papalera estaba cerrada, no podía esperar hasta mañana para pedir que abrieran y me regresaran mi balón.

Fácil ¿no? metemos el jalador por la ventana que no tiene vidrio y lo deslizamos de vuelta, ¡Oh! pero el nivel del suelo de la bodega es quizá cinco centímetros menor al de la puerta

Dentro de mi mala suerte, a veces tengo destellos de piedad de ese ser misterioso, sea karma, dios, vida o lo que sea que sea y el desgaste natural del tiempo o por alguna otra razón, existe un pequeño hueco por donde mi mano no cabía ni la de mi hijo, pero sí la de mi sobrino San, el más peque de la familia y lo suficientemente listo e intrépido para ser el héroe de la mañana

No pudo. 

Ni modos tuve que arriesgar la mano de mi hijo y meterla a costa de que quedara atorada.

¿Se podía poner peor? ¡Na! mis anécdotas siempre terminan bien.

Saldo: La mano de Ax un poco empolvada al igual que su ropa, la pantalla del protector de cristal del teléfono rota levemente y la parte trasera algo raspada, un grito de mi hermana diciendo Ahora ¿qué te pasó? Y mi infinita conciencia de que hay cosas que sólo a mi me pasan.

Queda aún tiempo para tirarse en la cama y esperar que nada más suceda...

Lindos días de asueto.


¿Porqué no? Fue la pregunta ontológica después de cortar la llamada en mi nuevo celular. 

Soy tan normal como millones de mujeres en el planeta, con los mismos acontecimientos diarios que a nadie le importan pero a todos nos suceden, de eso se trata vivir ¿no?.

Tommy lo sugirió a manera de chiste: "We, porqué no lo escribes". Así que no lo pensé demasiado, en realidad no me gusta pensar las cosas pero a veces le doy vuelta a una idea o una decisión mucho más de lo que debería y cuando me doy cuenta la situación requería una acción inmediata y hay que pensar de nueva cuenta y en contra parte soy impulsiva emocionalmente, de esas que no saben ocultar en el rostro agrado, felicidad o molestia, que meten en problemas o delatan cuando menos lo quieres. 

Y cómo titular a esta especie de diario- columna-anecdotario. Siempre me consideré una mujer moderna, sin prejuicios y dispuesta a aprender, independiente y fuerte, o eso creía hasta que pasas los treinta y la familia, sociedad y estándares te van cuestionando. Entonces te paras un momento para revalorar tus principios, tus metas y tu lugar en el universo. 

Justamente durante la tercera década de mi vida todo cambio. Y me doy cuenta que ya soy señora para los chicos y no tan chicos y que estoy educada a la manera de la una generación que cada vez es más obsoleta.

Chin! Y ahora? Adaptarse o extinguirse. 

Y así iniciamos Las peripecias de una mujer moderna educada a la antigua, obviamente no pretendo más que un ejercicio lúdico que me permita reír o llorar de mis propias vivencias un tanto ficcionadas para no balconear a nadie y a veces exageradas por mi natural adicción al drama. 

Si te queda el saco pues póntelo. Si te cayó la pedrada aviéntala a otro y deja tu comentario. Lindo inicio de semana.