¿Cómo se mide la vida? ¿En años? ¿En éxito y fracasos? ¿En libros leídos, poemas escritos, cuadros pintados, canciones compuestas, danzas y movimiento? ¿En semillas germinadas? ¿En el número de perros y gatos rescatados? ¿En descendientes? ¿En buenas y malas obras?
Cada uno podría elegir el parámetro que mejor le acomode, yo sigo preguntándome qué hago acá. Y mientras encuentro la respuesta hago un poco de todo. Luego hago otra cosa y se van los días, los años y vuelvo a las palabras.
Son como un ancla para mantener estático el barco, hacer una parada, traer provisiones, entregar un encargo, visitar a los amigos, besar a una chica linda en el puerto y luego volver a fluir.
Cuánto tiempo, no lo sea, por ahora les dejaré unos versosbghhw gg...
Fui a buscarlos pero no los encontré (me refiero a los versos), en un espacio entre el día que escribí la primera parte del texto y está noche sentada junto a mi pequeño jardín (mejor dicho, convertida en parte del cúmulo de macetas en la azotea) me sigo buscando.
Reconsiderando chingos de ideas que a veces uno hace propias, como decir que me encanta la dualidad hasta que de verás entiendes que la línea entre esos dos extremos es lo increíblemente hermoso y aterrador.
Estoy valiendo v y al mismo tiempo culminando proyectos, celebrando logros y sintiendo banalidades de sobrevivencia respirando en la nuca como esos molestos individuos que traspasan el espacio personal en la fila de cualquier trámite burocrático.
Desilusionada de expectativas que desde el inicio no debía esperar... Así somos los humanos promedio, los ansiosos como yo vamos más allá y decepcionamos a aquellos que esperan nada de nosotros, pero no todos y debería cambiar la redacción a primera persona del singular. Los que me conocen un poco más saben que soy un plural en presente continuo, es decir, el colmo de mi contraparte poética y recuerdo que lo que me trajo acá son dos cosas:
Encontrar los versos y quizá, cerca de ahí esté también la otra parte, porque más allá del sentido ontológica del ser me pregunto si hay un fin práctico o por lo menos funcional...los versos tampoco responden a esta hipótesis apriori.
I'm back y no, hace una luna espléndida, las Mary Juanas de mi jardín se mezclan con la lavanda y las menta, ya voy distinguiendo entre cilantro y perejil pero las plagas me parecen todas iguales...
Le dije a Ingrid que enviara muchas fotos de las vacaciones de Veracruz, le diré que también tome una foto de la luna está noche.