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lunes, 19 de marzo de 2018

19 DE MARZO 
TELÉFONO DESCOMPUESTO

Día de asueto y nada más agradable que levantarse tarde. Y pude haberme quedado en cama hasta medio día pero el albañil que trabaja en la construcción de mi nuevo departamento  no tiene días festivos, hay que ganarse el pan a diario y decidió aprovechar y llegar temprano a martillar y pegar azulejos.
Jackie, mi perrita coquer ya me esperaba sentada al pie de la cama para su paseo matutino y mi hijo también tenía esa mirada de ya es hora, aliméntame, así que que era buen momento de iniciar con toda la actitud.

Correa, llaves, dinero, celular...todo listo. Dos escalones abajo suena el teléfono, era Tommy. 
--!Qué onda, we? ¿Cómo amaneciste?
--Mal. ¿Cómo estás tú?
--Sí andas de genio concédeme un deseo...

Fue todo lo que escuché. Al dar la vuelta hacía el pasillo del corredor de salida, Jackie da un tirón fuerte y mi mano suelta el celular que cae en cámara lenta, para amortiguar el inevitable golpe, que para mi mala suerte tendría mayor impacto ya que el día anterior, mi celular y yo habías tenido problemas personales y terminó reiniciado de fábrica y sin funda protectora (prometo contar esa historia y de cómo ahora tengo dos memorias micro SD de 16 GB con cuatro mil archivos cuadruplicados), para minimizar el golpe y con mis pésimos reflejos, estiré mi pie y el impacto fue un auténtico toque de balón frente a la portería, si fuera un partido de final y todas las miradas estuvieran puestas en el jugar estrella, osea yo, con la última jugada para la victoria y obvio, no fuera del Cruz Azul (chiste local,en sus regiones seguro hay un equipo equivalente al que aman pero siempre pierde) habría sido genial, pero no. Estaba frente a una puerta que sirve de entrada a la bodega de la papelera con la que compartimos el edifico, mi departamento está en el segundo piso.
 Justo vi deslizarse a mi pequeño aparato por debajo de la ranura entre la puerta y el piso... 
Seguramente Tommy seguía hablando, Te sacaré de ahí Tommy, lo prometo

--Axel, baja y trae el jalador!!

Día d asueto y la papalera estaba cerrada, no podía esperar hasta mañana para pedir que abrieran y me regresaran mi balón.

Fácil ¿no? metemos el jalador por la ventana que no tiene vidrio y lo deslizamos de vuelta, ¡Oh! pero el nivel del suelo de la bodega es quizá cinco centímetros menor al de la puerta

Dentro de mi mala suerte, a veces tengo destellos de piedad de ese ser misterioso, sea karma, dios, vida o lo que sea que sea y el desgaste natural del tiempo o por alguna otra razón, existe un pequeño hueco por donde mi mano no cabía ni la de mi hijo, pero sí la de mi sobrino San, el más peque de la familia y lo suficientemente listo e intrépido para ser el héroe de la mañana

No pudo. 

Ni modos tuve que arriesgar la mano de mi hijo y meterla a costa de que quedara atorada.

¿Se podía poner peor? ¡Na! mis anécdotas siempre terminan bien.

Saldo: La mano de Ax un poco empolvada al igual que su ropa, la pantalla del protector de cristal del teléfono rota levemente y la parte trasera algo raspada, un grito de mi hermana diciendo Ahora ¿qué te pasó? Y mi infinita conciencia de que hay cosas que sólo a mi me pasan.

Queda aún tiempo para tirarse en la cama y esperar que nada más suceda...

Lindos días de asueto.


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