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lunes, 19 de marzo de 2018

¿Porqué no? Fue la pregunta ontológica después de cortar la llamada en mi nuevo celular. 

Soy tan normal como millones de mujeres en el planeta, con los mismos acontecimientos diarios que a nadie le importan pero a todos nos suceden, de eso se trata vivir ¿no?.

Tommy lo sugirió a manera de chiste: "We, porqué no lo escribes". Así que no lo pensé demasiado, en realidad no me gusta pensar las cosas pero a veces le doy vuelta a una idea o una decisión mucho más de lo que debería y cuando me doy cuenta la situación requería una acción inmediata y hay que pensar de nueva cuenta y en contra parte soy impulsiva emocionalmente, de esas que no saben ocultar en el rostro agrado, felicidad o molestia, que meten en problemas o delatan cuando menos lo quieres. 

Y cómo titular a esta especie de diario- columna-anecdotario. Siempre me consideré una mujer moderna, sin prejuicios y dispuesta a aprender, independiente y fuerte, o eso creía hasta que pasas los treinta y la familia, sociedad y estándares te van cuestionando. Entonces te paras un momento para revalorar tus principios, tus metas y tu lugar en el universo. 

Justamente durante la tercera década de mi vida todo cambio. Y me doy cuenta que ya soy señora para los chicos y no tan chicos y que estoy educada a la manera de la una generación que cada vez es más obsoleta.

Chin! Y ahora? Adaptarse o extinguirse. 

Y así iniciamos Las peripecias de una mujer moderna educada a la antigua, obviamente no pretendo más que un ejercicio lúdico que me permita reír o llorar de mis propias vivencias un tanto ficcionadas para no balconear a nadie y a veces exageradas por mi natural adicción al drama. 

Si te queda el saco pues póntelo. Si te cayó la pedrada aviéntala a otro y deja tu comentario. Lindo inicio de semana.

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